Pedro Alejandro Arredondo de niño nunca pensó específicamente que se dedicaría a la imitación, pues sus expectativas eran pocas, inclusive estudió Hotelería y Turismo, pero después se inclinó por la música. Según él, ha sido cantante toda la vida, ha tomado talleres de técnica vocal, aunque piensa que la música va más allá de estar metido en una escuela de formación, “el que canta, canta”, afirma Arredondo. Pero de todos los géneros musicales, uno en particular le llamó la atención, la ranchera, pues piensa que tiene una fuerza interna de despecho, lo que conlleva a la ranchera, además sustenta que por vivir en un país “criollo”, de alguna manera esas canciones lo identifican. Esa maestría para la música hizo que su primera aparición con la caracterización de Helenita Vargas fuera hace 10 años en un bar de Medellín, sus conocimientos para representar a una mujer los aprendió de un amigo transformista con el que vivió por algún tiempo. Asegura que lo más difícil de la imitación fue montarse en los tacones de una mujer, usar vestido largo, peluca y colocarse espumas que dieran la contextura femenina. Al principio su familia y conocidos no estuvieron de acuerdo con que él siendo un hombre se vistiera de mujer, pero eso no lo vio como un obstáculo, al contrario fue un empuje para lograr lo que quería. Y precisamente eso fue lo que lo llevó a participar en la primera temporada de Yo me llamo y siendo el imitador de Helenita Vargas, los esfuerzos valían la pena, desde la depilación de cejas hasta la de las piernas. Pero en este proceso nada fue fácil, durante el programa Pedro recibió las críticas constructivas de los jurados, las cuales fueron deteriorando tanto su salud física como espíritual, según relata Arredondo él se estaba introduciendo demasiado en creerse Helenita por lo que esperaba ser el ganador o por lo menos ocupar los primeros lugares y cuando esto no ocurrió así, entró en un colapso. El momento de su salida fue aprovechado por varios medios para atacarlo y persuadirlo en contra del programa y del Canal Caracol, lo que afectó aún más aún más la salud del imitador y con el tiempo resultó en una clínica. Se enfermó, bajó de peso tanto que estuvo internado en cuidados intensivos. De acuerdo a su narración, Arredondo llegó a parecerse a un niño desnutrido, pues de pesar 70kilográmos pasó a 45kg, algo en contravía a su estatura que es de 1.73 metros. Su familia y médicos no daban muchas esperanzas, fue tanto así que pensaron en colocarle los santos oleos. Sin embargo, sus ganas de vivir, la voluntad de Dios y el apoyo de sus amigos que conoció mientras su participación en Yo me llamo, lograron levantar el ánimo y su salud mejoró. Como palabras finales menciona que “nadie se muere en la víspera sino el día, y que al que le van a dar, le guardan”. Ahora espera seguir aprovechando su talento y buscando oportunidades en el campo artístico